jueves 14 de abril de 2011

Jesús Nazareno del Consuelo, sábado anterior a Ramos

Una obra del romanticismo
Por Fernando Urquizú.

El historiador Haroldo Rodas probó que la imagen del Nazareno de El Calvario está relacionada con otra obra de Juan Ganuza enviada a la Santa Sede en 1888. Ambas esculturas tienen características comunes con la imagen de Jesús Nazareno del Consuelo. Si se estudian estilísticamente se puede descubrir que son bastante parecidas, lo que les permite ser atribuidas al mismo autor, quien trabajó a fines del siglo XIX en la Nueva Guatemala de la Asunción.

Los tres Nazarenos tienen una posición similar de la mano, la mirada, muestran un singular movimiento girado en los hombros y la posición coincidente del rostro, por todo ello las imágenes siguen patrones que permiten ser atribuidas al mismo tallador. Las diferencias entre el Nazareno de El Calvario y el de La Recolección se deben a factores fortuitos por lo que se alteró una de ellas. La imagen recoleta sufrió a causa de los terremotos de 1917 y 1918, que destruyeron la iglesia, por lo que el Nazareno quedó dañado.

En ese momento imperaba un gusto por los cánones europeos románticos, que se basaban en modelos italianos y franceses. Según estos patrones, varias imágenes religiosas, talladas en madera, recibieron nuevos ojos, preferentemente de color celeste. En esa época, el Nazareno de La Recolección fue restaurada con un color de tez claro, por uno de los más importantes imagineros de la época, Julio Dubois. Según testimonios orales se le pusieron ojos de color claro.

Posteriormente, a mediados del siglo XX, el maestro Huberto Solís adecuó y reencarnó la imagen. Fue entonces cuando cambió el ceño y barba. Eso hizo que dulcificara la expresión pero la escultura quedó igual. El Nazareno fue consagrado el 3 de marzo de 1956, por el Obispo de San Marcos, Celestino Fernández. Un año más tarde, se le cambió la cabellera de rizos, que le acercaba a los patrones barrocos españoles, por otra lacia, con el objeto de darle un efecto más natural y acentuar el espíritu romántico francés.

El paso por las calles
Por Manuel Morales, Fernando Urquizú y Anibal Chajón.

La procesión del Nazareno no es muy antigua, probablemente de principios del siglo XX, y dejó de salir algún tiempo. En 1933, salieron por primera vez en Guatemala ocho romanos, pero los trajes se deterioraron por no haber donde guardarlos y no se usaron en 1935, cuando Jerónimo Sancho pintó su cuadro.

Con la llegada de fray Miguel Murcia las procesiones recoletas cobraron auge. Fue Murcia quien bautizó a la imagen como Jesús del Consuelo porque, en su opinión, se sentía consolado por su mirada.

Gracias al entusiasmo de Murcia, en 1959 se transmitió por las radiodifusoras Universal y Central, la procesión del Nazareno, según El Heraldo Recoleto del 22 de febrero de ese año. Hubo algunas modificaciones en el recorrido de la procesión. Así, en 1961, se trasladó del Sábado de Ramos al Martes Santo, para regresar a su día tradicional en 1967. Para entonces la procesión empezaba a tomar mayores proporciones. Por eso, en 1975 un empresario compró a la Asociación de Candelaria un anda para ser cargada por 54 personas, o brazos como se le conoce. Dos años más tarde el mueble se amplió para que pudieran cargarla 74 personas.

En 1978 continuaron las adquisiciones con el fin de mejorar el cortejo procesional, de tal manera que se estrenó un Vía Crucis. Otros trabajos se realizaron en la década siguiente. En 1987, se estrenó una nueva anda con capacidad para 100 cargadores, y ampliada en 1997, para dar cabida a 110 brazos en cada turno o cuadra del recorrido.

Estas innovaciones obedecieron al aumento de cargadores deseosos de participar en el cortejo. Además, se ha ido ampliando el recorrido, con el mismo objetivo. En 1978, la procesión salía del templo a las 16:00 y retornaba a las 21:30. Diez años después el horario iba de las 15:00 a las 23:00, y, en 1993, se amplió de las 11:00 a las 23:00, con lo que el cortejo pasa por gran parte del centro histórico de la ciudad. Esto refleja el auge y entusiasmo logrado a través de años de trabajo.

En la procesión del Nazareno destaca la música, una banda acompaña el recorrido interpretando marchas fúnebres, en su mayoría inspiradas en las imágenes de Pasión. Murcia compuso una marcha para que fuera la oficial de la procesión, titulada Jesús del Consuelo, que en 1959 ya era la marcha oficial del cortejo, según El Heraldo Recoleto del 8 de marzo de ese año. El mismo periódico indica que Murcia compuso María la Penitente, marcha oficial de la Dolorosa de la procesión del Sábado de Ramos.