sábado, 3 de octubre de 2009

Nuestra Señora del Rosario de Quetzaltenango, Guatemala. Octubre 2009


Historia de Nuestra Patrona de Quetzaltenango, la Ciudad de María.
Por Carlos Osberto Rivas López.
Autor de la investigación histórico-fotográfica-Arquitectónica “QUETZALTENANGO”.

La Virgen del Rosario que se venera en la S.I. Catedral, parroquia del Espíritu Santo de Quetzaltenango, está tan íntimamente ligada al nombre de la ciudad que no se puede mencionar uno sin asociarlo con el otro. Los quetzaltecos tienen tan arraigado el sentimiento de veneración, respeto y admiración por su Patrona Espiritual, que la Virgen del Rosario constituye el más fuerte, significativo y ancestral valor religioso-cultural del pueblo. Con justicia se ha dicho: “Quetzaltenango es la ciudad de María”.

Se da por un hecho que el nombre del tallador y su procedencia queden por siempre perdidos en la nebulosa del tiempo y del espacio. Las especulaciones populares al respecto, pasan de la realidad a la fantasía y la tradición les da un hondo significado humano y religioso. El presente artículo es más una cronología de la Virgen, que un estudio detallado de su procedencia y fue preparado por investigaciones llevadas a cabo por su autor desde el año de 1.970, para ser incluido en el estudio histórico-fotográfico-arquitectónico “QUETZALTENANGO”, obra publicada en octubre de 1.980. Hoy lo reproducimos aumentado con nuevos descubrimientos y aportaciones, encontradas en documentos y enseres, que revelan con precisión un dato de suma importancia: lo antiguo que es la presencia de la imagen de la Virgen del Rosario en su Catedral y a la par su culto tan arraigado en el pueblo.

En el año 1.975, Quetzaltenango celebró con gran pompa el 150 aniversario de haber sido proclamada ciudad. En octubre llegó a la ciudad una comitiva presidencial siendo el primer mandatario el General Kjell Eugenio Laugerud García. Dentro del programa realizado se incluyó una visita a la capilla de la Virgen, donde el Primer Magistrado de la Nación se postró de hinojos y elevó preces. Enseguida pasó a la antigua sacristía donde el párroco Eugenio Valbuena, sostuvo larga charla con él, se le presentó el saludo del pueblo católico, se le mostraron las pertenencias de la Virgen y se le dio una explicación sobre la imagen tan antigua.

Una nota curiosa sucedió el mismo año de 1.975 en la procesión que el último domingo de octubre recorre alrededor del parque Centroamérica, cuando concluyen las fiestas en honor a la Virgen alteró su recorrido tradicional y luego de pasar por la once avenida, cruzó hacia el oriente por la calle de San Sebastián, coronando el Palacio Municipal. Este fue el homenaje del Presbiterio y la Iglesia al pueblo por la singular fecha que se celebraba. La procesión fue como todos los años solemnísima, participando todas las asociaciones religiosas de la Diócesis, portando sus estandartes, acompañados por delegaciones de socios. La Virgen del Rosario, lucía ese día un manto procesional color turquesa traído especialmente de España donde fue bordado a encargo de la apreciable señora Consuelo B. de Elías, quien se unió en generoso aporta a la feligresía y Asociación de la Virgen que reunieron el pago del manto.

Esta singular procesión de 1.975, en el año de la celebración del Sesquicentenario de la proclamación del pueblo de Quetzaltenango como “ciudad”, estuvo encabezada por los sacerdotes de la ciudad, quienes acompañaron al señor Obispo de la Diócesis de los Altos, Monseñor Luís Manresa Formosa. En el año de 1.976, se celebró en Catedral Altense, un solemne oficio religioso de Acción de Gracias a la Virgen del Rosario, presidido por Monseñor Luís Manresa Formosa, para orar por los fallecidos en el fatídico terremoto del 4 de febrero de ese año y Monseñor Manresa, elevó oraciones especiales a la Virgen y agradeció en nombre de la feligresía, el haber librado a Quetzaltenango y la zona occidental, en donde el movimiento telúrico causó leves daños materiales, sin pérdidas humanas.

La Asociación femenina Pro-Quetzaltenango, se hizo presente nuevamente a través de su presidenta, la señora Consuelo Brupbracher de Elías, “Hija predilecta de Quetzaltenango”, en el año de 1.980. El sábado 25 de octubre, llegaron a la localidad y por la mañana entregaron al párroco de Catedral, Rev. Julio Betancourt y al Rev. Enrique Yarsebzky de un nuevo manto procesional, pues el obsequiado en el año de 1.952 se deterioró, debido a que en muchas ocasiones, cuando la Virgen lo lució en procesión, debido a la fecha, hubo lluvia y esto lo fue destruyendo.

El manto fue colocado a la Virgen del Rosario rápidamente ya por la tarde, en un solemne oficio, Monseñor Oscar García Urízar y el Rev. Julio Betancourt lo bendijeron. Catedral fue insuficiente en esta oportunidad para dar cabida a la feligresía que fue en masa para asistir a la ceremonia. En esta ocasión doña Consuelo de B. de Elías hizo una reseña de cómo se consiguió la nueva prenda para la Virgen del Rosario y exhortó al pueblo a rezar por la humanidad doliente. Este manto lució la Virgen al otro día en su procesión anual alrededor del parque Centroamérica, en donde como siempre en esta fecha, no menos de treinta mil personas se congregaron para ver pasar la imagen, que lucía el precioso manto nuevo, color vino tinto, con un bello bordado en oro y que hacía resaltar las facciones de la Virgen con una nueva serenidad.

Al finalizar los festejos litúrgicos en honor a la Virgen y consagrase el nuevo manto en este año de 1.980, el viejo manto fue recortado en corazones que luego se hicieron prendedores, estando benditos. Los feligreses que lo recibieron, lo guardan como un preciado tesoro. El 20 de enero de 1.981, la Virgen del Rosario cumplió doscientos años de haber sido consagrada, considerándosele una de las más antiguas y veneradas imágenes de la República. Las investigaciones realizadas, nos indican que una “Asociación de Damas de la Virgen del Rosario” realiza actividades con regularidad ocupándose de las cuestiones de la imagen, pero especialmente se dedican a la propagación del rezo del Santo Rosario, ya sea en grupo, individual en la Iglesia o en familia. Presta especial atención al desarrollo de los actos anuales del mes de octubre y se financian con aportes personales o bien realizando actividades.